En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y en concordancia con las actividades que el Instituto Nacional Electoral (INE-CDMX) realiza en materia de fortalecimiento de la participación activa de las juventudes en la vida pública del país, fui convocada el pasado 6 de marzo 2026 para participar en una de las mesas temática en torno «Liderazgo político y prevención de la Violencia Política de las Mujeres en Razón de Género (VPMRG), dirigido a personas jóvenes con la ponencia Ciberactivismo, Prevención y Atención de la VPMRG
La construcción de ciudades más justas, democráticas y saludables también depende de quiénes participan en la vida pública y en la toma de decisiones de sus causas y territorios. En este sentido, el liderazgo político de las juventudes —y particularmente de las mujeres— representa una oportunidad para renovar las agendas públicas, fortalecer la participación social y avanzar hacia sociedades más igualitarias. Sin embargo, este proceso aún enfrenta importantes obstáculos, entre ellos la persistencia de la violencia política contra las mujeres en razón de género (VPMRG), una problemática que también se reproduce en el entorno digital.
Las redes sociales se han convertido en un espacio clave de deliberación pública, pero también en un terreno donde se expresan diversas formas de violencia. El anonimato, la difusión de discursos de odio, el hostigamiento, el acoso o los ataques coordinados para desprestigiar a mujeres que participan en política son prácticas cada vez más visibles. Estas agresiones no solo buscan desacreditar o intimidar, sino también generar miedo, angustia e inseguridad, con el objetivo de excluir o silenciar la voz de las mujeres en la esfera pública.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral , en 51 países el 38% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia en línea. En México, además, 22 de las 32 entidades federativas cuentan con una Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, lo que refleja que la violencia de género sigue siendo un fenómeno estructural que impacta distintos ámbitos de la vida social, incluida la participación política.
Frente a este panorama, las autoridades tienen la responsabilidad de fortalecer las políticas de prevención, atención y sanción de la violencia política de género. Esto implica proteger los derechos de las mujeres también en el espacio digital, asignar recursos presupuestales específicos —como los contemplados en el Anexo Transversal 13— y garantizar mecanismos de seguridad, justicia y reparación para quienes enfrentan estas agresiones. Asimismo, es fundamental promover el conocimiento de marcos legales como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Ley General para la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres y la Ley Olimpia, que sanciona la difusión de contenido íntimo sin consentimiento.
Pero la prevención de la violencia política de género también pasa por fortalecer el liderazgo y la participación de las nuevas generaciones. Las juventudes pueden desempeñar un papel clave si desarrollan capacidades para incidir en los asuntos públicos desde una perspectiva territorial: comprendiendo las problemáticas de sus comunidades, articulando agendas colectivas y construyendo soluciones desde lo local. En este camino, las mentorías de mujeres con experiencia política, la formación ciudadana y el acceso a espacios de participación resultan fundamentales para consolidar liderazgos más democráticos, incluyentes, sólidos y libres de subordinación.
En paralelo, los partidos políticos también deben asumir un papel activo en la promoción de la igualdad sustantiva. Esto implica garantizar procesos internos transparentes, fomentar la pluralidad en los discursos, impulsar programas de capacitación en favor de las agendas de mujeres y juventudes, y erradicar prácticas clientelares o liderazgos machistas que obstaculizan la participación política en condiciones de igualdad.
Promover liderazgos políticos jóvenes, conscientes de los derechos humanos y comprometidos con la igualdad de género, es una tarea clave en el desarrollo cotidiano de nuestras ciudades. La prevención de la violencia política contra las mujeres es cuestión de justicia y una condición indispensable para construir espacios donde se pueda participar con seguridad.
La democracia no puede consolidarse si la participación política de las mujeres continúa enfrentando barreras estructurales, violencias y discursos de odio que buscan excluirnos del espacio público. Es urgente garantizar entornos seguros —tanto en el territorio como en el ámbito digital— a fin de construir sociedades más justas, participativas y verdaderamente democráticas.
En esta infografía sintetizo mi ponencia: presento datos, estrategias, mi experiencia como candidata ciudadana en las elecciones 2024 y mi opinión acerca de la responsabilidad de los partidos políticos con liderazgos políticos de los jóvenes y las mujeres.










